Cambie el horario de su vuelo porque me pareció prudente que varios estudiantes se integraran a la discusión, lamentablemente intenté trabajar estas dos semanas y el espacio que me di para organizar el itinerario fue insuficiente. Aun así, pude contar con amigos para salir del paso, que en la opinión de la mayoría, resulto requetebiem (como dice Elsa). El tema a tratar fueron las mitocondrias, este que hasta antes del seminario, no eran mas que aquel organelo que produce energía química en forma de ATP, ahora es aquello que define el concepto de organelo, es pues pronunciado en chilango-sonorense: el organelo.
El Dr. Diego González del Instituto de Fisiología Celular (IFC) visito el Cinvestav, a solicitud de los estudiantes, programamos (un decir) charlas, la primera fue para hacer ficción científica sobre la domesticación del maíz, para después hacer un salto cuántico al estudio del DNA antiguo y finalizar el día con un toque de gusanos primos de C elegans aderezados con esos hongos de peores fermentaciones etílicas -osea, una chela de barril. Debido a los recortes del gordito, ese que sale en la tele y que tapa toda la pantalla, de hacienda creo, me vi obligado a llevarlo a comer a la cafetería del Cinvestav, me arme de valor y se la cante directo a sabiendas que tenia flora bacteriana chilanga: ¿ya ha comido los chupacabras? pregunte. Si mano, mis hijos me llevaron. Pues mire, no tenemos lana y vamos a comer en la nueva cafetería de la unidad ¿Nueva cafetería? Respondió angustiado. Si, nueva, descuide, dije, ya hubo un proceso de selección, me dicen los que saben, que la adaptación es rápida y sin efectos secundarios. Entonces a darle mi chavo!! Con sonrisa efusiva remato. Trate de ocultar la pena que sentí, no tanta comparada con la de hoy al darme cuenta que es el futuro director del IFC, remplazando nada mas y nada menos que al mismísimo García Saints (¿Así se escribe hippo?). Total, ni se acordó que comía de tanto que me contaba sus aventuras como porro de la ENCB, que se fue a la Paz BC, que su posdoc, que su esposa, que los estudiantes, etc, al final dijo: que, un cigarrito? Casi, casi se me sale el: ya vas carnal!! pero me contuve medianamente sonriente, pues el estress de la pobreza y la tensión laboral me tenían es ascuas. Total, nos echamos unos Camell para concluir el jueves. Ya para hoy, conseguimos lana y junto a Elsa le caímos a las carnes argentinas, ahh si, las mitocondrias pensé al cortar el tejido muscular suculento. Admito que no me gusta el organelo, pero el entusiasmo de este cuate de llevar 24 años viendolas, me hizo sin duda recordar lo que en la mañana de hoy me asalto a mi correo electrónico. Quisiera hablar mas profundamente de ellas, pero estaba mas al pendiente de pasar la diapositivas, pensando como le haré para mi manutención y bueno, también porque no decirlo, en arreglar estos detalles personales dislocados; a esta hora, no obstante, me siento tranquilo y gustoso de haber conocido a un gran científico mexicano. Sin ser el mejor, es el ejemplo palpitante de perseverancia y pasión, que en este caso son las mitocondrias, el organelo.
PD. Su esposa lo dejo, mal pedo.
PD. Isis viene en camino para ir por un café.